Eurovisión, ese concurso de música que la Unión Europea de Radiodifusión creó en 1956, siempre ha dado de qué hablar. Cada país manda una canción original, compiten en directo y la gente vota para elegir la ganadora. Nació para unir a Europa después de la guerra, y con los años se ha convertido en un evento cultural superfamoso.
Pero, a pesar de su buen rollo, Eurovisión siempre ha tenido su dosis de polémica, especialmente por el tema de las votaciones. Desde los años 70 u 80 ya había debates, pero la cosa se puso más seria a partir del 2000, cuando metieron el televoto.
En esta edición de Eurovisión 25, que fue en Basilea, hubo un montón de rumores sobre el televoto manipulado, sobre todo con la participación de Israel.
Si miramos los últimos diez años, España no ha tenido mucha suerte en Eurovisión. Hemos quedado en el puesto 21 (Edurne), 22 (Barei), 26 (Manel Navarro), 23 (Amaia y Alfred), 22 (Miki Núñez), 24 (Blas Cantó), 3 (Chanel), 17 (Blanca Paloma), 22 (Nebulossa) y 24 (Melody). La verdad es que solo nos salvamos con el tercer puesto de Chanel y, más o menos, con el de Blanca Paloma.
Melody, la representante de España en esta edición, habló en una rueda de prensa el lunes 26 de mayo. Aunque quedó en el puesto 24, dijo que estaba orgullosa de lo que había hecho. Sobre la polémica con Israel, comentó que no podía hablar de política por contrato. Pero ojo, que luego RTVE aclaró que eso no era verdad, que solo está prohibido meter política en las canciones, no en las declaraciones.
También se quejó de algunos programas que la criticaron, como “La Revuelta”, y explicó que no quiso hacer entrevistas porque necesitaba cuidar su salud mental. Incluso soltó un comentario un poco irónico sobre Sonsoles Ónega, que le respondió diciéndole que estaba “revenida”. A pesar de todo, Melody agradeció el apoyo de sus fans y no descartó volver a Eurovisión, aunque sería “en otras condiciones”.
